El número de adictos se ha multiplicado por quince desde 2.001.
Cada vez se consume más en pipa y menos en ensalada.

Redacción.- El último informe de Naciones Unidas sobre el tráfico internacional ilegal ha puesto de manifiesto un importante incremento en el tráfico internacional de rúcula. En concreto los adictos en España han pasado de 100.000 en el año 2.001 a 1,5 millones en 2.012.

Esta hierba, desconocida en el país hasta hace pocos años, no produce unos efectos especialmente contundentes. Pero según la Fundación Antidroga lo peor no está en sí misma, sino en que se trata de un primer escalón hacia sustancias mucho más dañinas, como la cebolla caramelizada, el humus o incluso las croquetas de “boletus”.

Se calcula que 10 millones de kilos de esta sustancia penetraron en España el año pasado, la mayor parte procedentes del “Triángulo de la Rúcula”, un área situada entre Venecia, Nápoles y Barento, que aparece retratada en la película “El Padrino III”. En esta zona la rúcula se cultiva en los campos fuera de la vista de la policía, en los patios interiores de los bloques de edificios, e incluso en bañeras de domicilios particulares; el nivel de depravación llega tan lejos que hasta se encuentran menores de 8 años enganchados a esa hierba psicoactiva.

Según Roberto Saviano, autor del libro “Gonorrea” y experto en temas mafiosos, la rúcula fresca es usada en ensaladas con un brebaje nigeriano hecho a base de jugo de moscas muertas y azúcar, conocido en el mercado negro como “Vinagre de Módena”. Esta sustancia es muy apreciada sobre todo por adictos de edad avanzada, en muchos casos ex-adictos de drogas más peligrosas como la televisión o la política.