Fueron delatados por el Gremio de pintores que no cobran en negro de Valencia (GPNCNV).
Como represalia el Gobierno ha enviado una fragata comandada por el Príncipe Felipe, con órdenes de  “no hacer prisioneros”.           

Valencia, redacción.- Poco después de las 7 de la mañana las alarmas se dispararon en el puerto de Valencia. Dos espías alemanes acababan de ser detenidos en la zona internacional de los muelles, si bien la noticia no se dio a conocer a la prensa hasta horas después, cuándo se activó el protocolo de emergencia de la Comunidad Valenciano-Murciana.

 Los dos espías alemanes habían sido capturados con las manos en la masa. Mediante  sus teléfono móviles estaban encargando a unos pintores “económicos” que se hiciesen cargo de pintar  con tres capas de pintura negra la supuesta plaza de toros de Munich. Eso sí, les pedían que el trabajo lo cobrasen en dinero negro.

 En el momento de la detención Ulrich Bielser llevaba un teléfono móvil Nokia 357 con una pegatina de un delfín y restos de croissant de chocolate pegados, que ya están siendo analizados por el laboratorio de la Guardia Civil. Su compañera Berta Tanhauser le acompañaba con un Iphone 7.4 del año pasado, con un aplicación que permite detectar si una paella lleva ingredientes de “La Sirena”. Todo ello son delitos que podrían acarrearles hasta 40 años de prisión.

 Se desconocen más detalles del incidente, aparte de los testimonios del público en general, que resultan algo generalistas.

 En una rueda de prensa posterior Eugenio Menéndez, presidente del Gremio de pintores que no cobran en negro de Valencia (GPNCNV), explicó que los sujetos resultaron sospechosos desde el comienzo. “No por el acento, que era un perfecto acento español de las colonias de Canarias, sino por lo de pedir que quitásemos el IVA. Sabe Usted, nosotros nunca hacemos eso“.

 Los detenidos fueron rápidamente trasladados a los calabozos de la delegación de Hacienda local, donde se les leyeron sus derechos en alemán y en esperanto. Después comenzó la sesión de tortura, obligándoles a desayunar, comer y cenar frankfurts esferificados con muselina de mostaza y aire de calabaza.

 El protocolo de emergencia de la Comunidad Valenciano-Murciana, que se aplicó esa misma mañana, establece que todo el personal masculino llevará americana y pajarita, y se adoptarán “de inmediato” las medidas pasivo-agresivas o psico-agresivas que sean necesarias contra el país agresor. En lenguaje no político-psiquiátrico, significa que habrá venganza.

 Fuentes bien informadas de entre los mirones del puerto de Algeciras explican que anteayer por la mañana (por ayer) se vio partir una fragata F-100 de clase Álvaro de Bazán cargada de legionarios con orden de no hacer prisioneros y capitaneada por el mismísimo príncipe Felipe.

 Hemos consultado telefónicamente con el Ministerio de Asuntos Exteriores, Secretariado General de Guerras y Fusiones Empresariales, cuyo responsable Jacinto Bastárdez de Ledesma ha declarado a éste diario que “no se trata de ninguna guerra, es un simple caso de inmigración ilegal armada”.