El pequeño pueblo, de 580 habitantes, no quiere quedarse fuera de la crisis.
La Asociación de Muleros Aéreos de Aragón está “plenamente satisfecha con la noticia”.

Teruel, corresponsal.- La agonía y aburrimiento del aeropuerto de Castellón ha tocado a su fin. La instalación fue inaugurada el 25 de marzo de 2.011 por el presunto inocente Carlos Fabra, Presidente de la Diputación de Castellón, y costó 1.800 millones de euros de dinero público, sin que hasta la fecha se haya visto ningún avión. Las telarañas se extienden entre los mostradores y ya crece musgo en la torre de control.

Según el empleado de la cafetería de la segunda planta, no se ha visto un avión “ni siquiera a lo lejos”.

Pero esa situación parece que se ha acabado hoy. Según un convenio firmado por la Diputación de Castellón y la Comunidad Autónoma de Teruel, el próximo mes de octubre se iniciará el traslado del fallido aeropuerto: se desmontará pieza a pieza y se trasladará al pequeño pueblo de Orihuela del Tremedal (Teruel).

Las obras se licitaron en concurso público en una emisión televisiva en Telemadrid el pasado jueves 23  a las 11 de la noche. El resultado fue frustrante, pues ninguna de las empresas interesadas logró pasar de la sexta pregunta que les planteaban las presentadoras, Ana Obregón y María Dolores de Cospedal.  No obstante los vecinos de la zona confían en que alguna empresa apruebe en los exámenes de septiembre, y que en octubre ya hayan empezado las obras del aeropuerto.

En Orihuela del Tremedal sus 580 habitantes están encantados con la perspectiva. La localidad tenía resentimiento por haber quedado fuera de la crisis. Para su Alcalde Ramón Frenillo “es injusto que no le debamos nada al BBVA ni al Banco Satander ni a ninguna caja. ¡A nadie!”. Una situación agraviante cuando se considera que otros ayuntamientos adeudan cientos o miles de millones de euros. “No queremos ser más ni menos que nuestros vecinos, pero tampoco queremos que nos señalen con el dedo”.

La zona elegida para el aeropuerto está situada a unos 20 km al norte de la localidad, en un pequeño valle, y hasta ahora se dedicaba a cultivos escasamente rentables como la amapola y el cannabis sativa. Por su parte la Asociación Antiecologista de Tremedal ha pedido una urbanización de seis mil viviendas vacías a las afueras del pueblo, para tenerlas de reserva estratégica “como otras muchas localidades del país“.