La Misa Negra estaba discretamente anunciada en la sección de anuncios heterosexuales del diario Observatore Vaticano.
Los vecinos se han quejado del ruido, y de que no tenía licencia del Ayuntamiento para sacrificios humanos.

Madrid, redacción.- Una misa negra celebrada en la Bolera Martínez de la calle Diego de León de Madrid ha traído la sorpresa, cuando la policía intervenía, de que Rubalcaba era uno de los asistentes. Todo comenzaba a las 12:30 de la noche, cuando una música gótica muy alta y un coro de niños gritando han despertado a los vecinos del bloque del número 11. La llegada de la Policía Local aproximadamente dos horas después, acabó con la fiesta, y con la salida anticipada de todos los asistentes, sin que por parte de la policía se practicasen detenciones.

Rubalcaba salió el primero acompañado de sus escoltas, estando presente únicamente un fotógrafo freelance que ha puesto la foto en subasta entre los medios de la capital por un precio desmesurado. También existe el rumor de que una revista muy conocida ha cambiado la foto (que quedará olvidada en un cajón) por una sesión de fotos en lencería progresista en casa de Carmen Chacón.

En la intervención policial ha sido confiscado el equipo de sonido y una pila de sacrificios; así como distintos ídolos y estatuillas de ángeles caídos de procedencia china, los cuales están pendientes de que la Consejería de Sanidad determine si están homologados o heterologados, y si cumplen los requisitos de las ordenanzas municipales de satanismo.

Los vecinos se muestran contentos con la solución. “En éste local siempre están haciendo cosas tenebrosas, no sólo lo de hoy” dice la Sra. Rufina Domínguez “Ahora llevan desde verano con misas negra, pero antes cuando no era una misa negra eran reuniones los boys escaut o conciertos de Rijana “.

El portero de la finca de enfrente de la bolera, que prefiere no identificarse, comenta que tener por vecinos a una congregación satánica no siempre es cómodo. “No son nada cívicos,  de día las furgonetas que traen a los niños para el sacrificio, como vienen de los orfanatos y los servicios sociales, aparcan como quieren pasando de todo. Los municipales también pasan y hacen la vista gorda. Por la noche es peor, tenemos toda la calle llena de audis oficiales con chófer y guardia civil dentro. ¡A ver quien les pone una puta  multa!”

Lo cierto es que la celebración satánica carecía de licencia municipal, y según el jefe del operativo policial “toda reunión de dos personas, o una con personalidad múltiple, precisa del trámite de la licencia municipal, y pagar el dinerete municipal, ya se sacrifiquen niños a Moloch o a Miki Maus “. La multa prevista, según esta misma fuente, podría ascender  a más de 3.000 € por cada vampiro, hombre lobo, o director de banco que hubiera en la fiesta.