Según el gobierno alemán, los animales no tienen garantizada una alimentación correcta en España.
 Irán a campos de reeducación para aprender las costumbres alemanas.

 Berlín, corresponsal.- La noticia la ha publicado el diario Sieg Hail de Hamburgo: la canciller Merkel ha pedido a España que devuelva todos los perros salchicha a Alemania, antes de la siguiente reunión del Eurogrupo a más tardar. La petición tiene como fundamento que en España no “van ser alimentados correctamente”.

 Según el plan que ha aprobado el Bundesrag, los animales deberán entregarse en la estación de ferrocarril más cercana. Ahí, subidos a trenes de mercancías  cruzarán Europa hasta unos estrictos campos de internamiento a las afueras de Baviera. En un curso de poco más de un mes,  reaprenderán a ladrar en alemán y los principios del capitalismo financiero.

 Se espera que en tres semanas de formación recuperen sus costumbres alemanas y, por ejemplo, sean capaces de comer 400 gramos de chucrut o un brazo de inmigrante rumano sin padecer aerofagia.

 Otro diarios añaden versiones más truculentas, como que los escuadrones de perros salchicha serán tratados con testosterona y adrenalina, y luego se hará una suelta en Grecia para que terminen con esos esqueletos andantes que todavía pueblan el país. Grecia quedará así vacía, dejando así el “espacio vital” que necesitan los veraneantes germanos entre junio y septiembre para beberse al lado del mar la cerveza que han estado cuidadosamente produciendo en sus madrigueras durante el largo invierno.

 La devolución de los perros salchicha es la 3ª preocupación de los alemanes en el ranking de las encuestas, justo después de que perro Rex sobreviva a la operación de tiroides a la que se sometió el pasado otoño. Al igual que el año pasado, encabezando el ranking de problemas de los alemanes está la resistencia máxima de la ropa interior de goretex de la canciller Merkel.

 En España el Ministerio de Asuntos Tierra-Aire ha emitido una nota informativa indicando que no tiene comunicación oficial ninguna del gobierno alemán. Según declaraciones de Tomás Obre, subsecretario a cargo de los teléfonos de la planta baja, “Cuando nos llame un tío gritando en alemán, cogeremos a un traductor y haremos lo que diga. Pero mientras tanto no tomaremos ninguna medida, porque para algo somos una democracia